Raquel Parrales dedicó ocho años a la sostenibilidad ambiental antes de lanzar Huertas Vivas: una red de diez huertas en permacultura en Maderal, San Mateo. Una huerta modelo y nueve parcelas familiares colaboradoras que cultivan tomillo, albahaca y orégano.
El producto ya existía. Hierbas frescas en bolsas kraft biodegradables. Conservas artesanales -- pesto, aceites infusionados, mezclas de hierbas -- con registro sanitario completo. Dos líneas de ingreso listas para restaurantes, automercados premium y consumidor final.
Lo que faltaba era todo lo demás. Sin logo. Sin paleta de colores. Sin audiencia definida. Sin empaque que contara la historia detrás del producto. Huertas Vivas competía en góndola contra hierbas envueltas en plástico sin ninguna forma de diferenciarse.
Raquel necesitaba un sistema de marca completo -- no un logo, no un template de redes, no un parche. Necesitaba investigación de mercado, definición de audiencia, identidad visual, empaque, herramientas de presentación y estrategia digital. Construido desde cero. Conectado de punta a punta.